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lunes, 7 de mayo de 2012

Caballo de Troya

Contexto
  
   El aspecto formal y contextual de los hechos ocurridos desde principios de abril respecto al tema de YPF se definió con la decisión política de re-estatización de la empresa de capitales mixtos. El proyecto gubernamental enviado al Congreso define de “interés público nacional y como objetivo prioritario de la República Argentina el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos”. Básicamente la decisión tomada gira en torno a la estatización del 51% de las acciones que la empresa española Repsol tiene en YPF. La intervención se efectiviza con un decreto de urgencia que designa al ministro de planificación, julio De Vido, como interventor de la empresa por un plazo de 30 días. A partir de esta medida, el mapa queda configurado de la siguiente manera: el 51% de las acciones pasan al Estado, del cual el 25% se redistribuye en las provincias productoras de crudo y gas, el 26% seguirá siendo propiedad del Estado nacional y el 6,5% quedarán en manos de la empresa española. Donde no habrá variaciones es en las acciones que giran en la bolsa bursátil y en las pertenecientes al grupo Petersen de Enrique Eskenazi, hasta no hace mucho tiempo socio estratégico del gobierno kirchnerista.
   Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) fue crea da en junio de 1922. Desde sus inicios fue el emblema y la bandera con que los diferentes gobiernos defendían y definían sus políticas económicas ya que era una empresa vertebral del andamiaje desarrollista. En la década de los 90 la ola privatizadora llevada adelante por Carlos Menem con el apoyo de los diferentes políticos provinciales directamente vinculados a la extracción de crudo, entre ellos, vaya paradoja, los Kirchner, lleva a que ingresen a YPF capitales privados, otorgándole a la empresa un carácter mixto en su conformación, tirando por la borda el paladín nacionalista por excelencia. La entrada de Repsol, empresa española dedicada a la extracción de crudo, en un país como España sin incidencia real en el área, se da con el beneplácito del arco político argentino que por convicción u omisión fueron partícipes de las privatizaciones de los 90.
   Repsol compró YPF por 13158 millones de dólares en 1999. Hasta 2011, la empresa obtuvo ganancias netas por un total de 16 mil millones de dólares de los cuáles 13 mil millones fueron girados como dividendos. Esto quiere decir que del total de las ganancias, la empresa española giró al exterior más del 85% de la recaudación neta con todo lo que ello implica en lo que las empresas entienden como reinversión. Como consecuencia de esta situación, la economía argentina viene experimentando en los últimos años una caída sistemática en sus reservas energéticas, lo que obligó a importar para paliar la crisis: el estado argentino importó en 2010 4300 millones de dólares en concepto de hidrocarburos y energía, llevando esa cifra a 9300 millones en 2011, y se estima que para 2012 el gasto energético será de alrededor de 12 mil millones.  Este panorama negativo, desde una óptica meramente económica, jugó un papel importante en la decisión tomada. Otro aspecto importante a tener en cuenta es el descubrimiento estratégico que YPF logró confirmar en la región de Vaca Muerta: la tercera reserva mundial de shane gas que le permite al estado nacional situarse en una posición expectante en el mapa energético regional. Aunque la realidad muestra que la tecnología con la que cuenta la empresa no le permite en el corto plazo sacar réditos económicos.

De mediaciones y discursos políticos
 
 Hasta acá un breve recorrido por los aspectos formales y contextuales del  “tema nacional” por excelencia que mantiene en vilo a la clase política y los medios de información de alcance masivo por estos días. Pero para lograr entenderlos un poco más en profundidad es necesario no sólo apelar a los hechos concretos, sino también merece la pena indagar el aspecto simbólico, operatoria discursiva que le da la legitimidad mediática tan indispensable para imponer temas como determinantes en el cotidiano. Desde esta perspectiva lo discursivo adquiere una relevancia importante ya que permite disfrazar, maquillar u ocultar las verdaderas intenciones políticas. En las últimas semanas  las palabras y conceptos más utilizados para defender lo decidido con YPF eran “estatización”, “recuperación”, “expropiación”, “nacional” “ser nacional”, “pertenencia”, “popular”, etc. Todas ellas entrelazadas entre sí fueron perfilando a lo largo de los días el argumento válido para defender el “tema YPF”. De todas ellas, la que más ruido hizo fue la de “expropiación” porque la verdad que su utilización distaba mucho con lo que en realidad estaba pasando y, sin quererlo, fue la misma presidente que con sus declaraciones tiró por la borda su idea al sostener que: “el modelo no es de estatización, que quede claro, sino de recuperación de la soberanía y control de un instrumento fundamental. No será manejada por un grupo empresario nacional ni internacional, sino por el Estado nacional.”
   De lo que hay que hablar en realidad es que se trata de una quita parcial de las acciones de una multinacional petrolera. Quita de concesiones en el caso argentino llevada adelante por las provincias ya que son ellas quienes gestionan los recursos petroleros en este caso puntual. ¿Por qué es quita y no expropiación? Básicamente porque los pozos “recuperados” se van a ofertar (como se viene haciendo en realidad) en nuevas licitaciones por otras empresas trasnacionales asociadas a los gobiernos provinciales ya que éstos no cuentan con la infraestructura adecuada. Un ejemplo claro y contundente es la “empresa fantasma” creada por Néstor Kirchner llamada Enarsa, enclave donde La Cámpora define políticas en hidrocarburos y energía para consumo.
   La medida adoptada, desde una óptica argumental de “recuperación” o “soberanía”, como le gusta hablar a la presidente de “todas y todos los argentinos” muestra una contradicción entre lo que se dice y realmente se hace si tenemos en cuenta la situación de “argentinización” que se experimentó en YPF con el control de la misma en manos del grupo Petersen, del ¿ex socio? Ezkenazi. Lo que molesta ahora al gobierno kirchnerista del accionar de Repsol en lo referido al modo de obtención de ganancias, inversión y fuga de dividendos es la misma metodología que el empresario argentino, junto al ejecutivo nacional venían experimentando desde 2007: máxima extracción posible, mínima inversión y fuga casi total de los dividendos del negocio.
   El nacionalismo exacerbado que destilan las últimas apariciones públicas de la presidenta y su séquito de alcahuetes rentados, en realidad esconde la verdadera discusión que se trata de evadir: quien maneja la enorme renta petrolera, cómo se cubre el déficit originado por las importaciones energéticas y quien define las políticas de hidrocarburos en la región argentina a partir de los descubrimientos de reservas de crudo y gas en la zona de Vaca Muerta, Neuquén, ya que éste parece ser el nuevo “paraíso negro” de la economía. Porque esta tan mentada recuperación de las acciones de Repsol busca delimitar no sólo a la empresa española, sino también marcarle el terreno a las demás petroleras que operan en el país (Pan American Energy, Petrobrás, Oxy, Oil, etc.) . En esta línea el discurso político de la presidenta es efectivo ya que ha logrado desviar el foco de atención apelando al berretismo del “ser nacional”, de lo “popular”, de lo “nuestro”. Toda la parafernalia mediática del tema Malvinas perdió peso por la pobreza argumental desde donde se la presentaba como trofeo de guerra en la arena política. YPF es, y seguirá siendo por un tiempo,  la excusa perfecta desde donde seguir con ese tipo de argumentación nacionalista que le permite a la clase política seguir desviando el eje de discusión real apelando a estereotipos demodé, pero efectivos, que hablan de nacionalidad, pertenencia, argentinidad, soberanía y antiimperialismo.

España, la oposición y los medios: nada nuevo bajo el sol

   Esta ambivalencia patente en el discurso oficial entre lo que se dice y realmente se hace, no es simplemente una operación evidenciada en las argumentaciones del gobierno kirchenerista. También es palpable en los posicionamientos de los otros actores que de una manera u otra participan del juego mediático propuesto por el gobierno nacional. El affaire YPF-Repsol ha ocasionado una respuesta casi inmediata y directa por parte del gobierno derechista del Partido Popular (PP), encontrando una oportunidad única para desviar el foco de la opinión pública respecto a los verdaderos problemas que aquejan al pueblo español: desempleo, recesión, crisis económica y social. También le permite al presidente del gobierno, Mariano Rajoy, dejar fuera del “debate ciudadano” cuestiones vitales en derechos humanos ya que a fines de marzo el mandatario español dejó en claro ante el resto del arco político la intención manifiesta de vigilar y maniatar, al mejor estilo “cepo virtual”, a toda iniciativa de protesta política impulsada por las redes sociales, tipificándolas penalmente. También es manifiesta la intención de incluir dentro de esta medida represiva sin antecedentes inmediatos la idea difusa de “grupos radicales antisistema”, idea con la que los medios de información españoles vienen machacando desde la última Huelga General de marzo.
   Resumiendo en pocas palabras la posición oficial del gobierno español, podemos confirmar que el argumento político sostenido como bandera patriótica es la idea de entender que cualquier agresión a Repsol-YPF es un ataque directo a España, o sea, a los españoles. Es el mismo argumento del peronismo kirchenirista, pero desde el otro polo de mediación en el conflicto. Con solo hacer mella en las declaraciones públicas se puede ratificar esta idea: “El gobierno de España defiende los intereses de todas las empresas españolas, dentro y fuera. Si en alguna parte del mundo hay gestos de hostilidad hacia esos intereses, el gobierno los interpreta como gestos de hostilidad hacia España” (José Manuel Soria, Ministro de Industria, Energía y Turismo), “Una decisión de este tipo sería muy negativa para los intereses españoles y la obligación del gobierno es defender con todos los instrumentos a su alcance los intereses españoles” (Soraya Sáenz de Santamaría, Vicepresidenta y portavoz del gobierno), “Sabe que puede contar con nosotros (el gobierno español) y confiamos en que finalmente esto se pueda arreglar y dar marcha atrás a una decisión muy perjudicial” (Soraya Rodríguez, portavoz del PSOE en diputados), “El gobierno de Buenos Aires está dispuesto a pasar por encima de contratos, concesiones y cualquier idea de seguridad jurídica que pueda atraer en el futuro a la inversión extranjera” (“Por el mal camino”, editorial del diario El País). Como se evidencia en estas citas, hay una posición tomada no sólo por el partido gobernante, sino que sus argumentos nacionalistas también son compartidos, aunque con matices, por el socialismo parlamentario español, y por cierta prensa progresista. Al igual que en Argentina, se apela a un sentimiento de pertenencia nacional para desviar del foco de atención  los verdaderos problemas sociales. Que el problema no es entre pueblos, sino que es un pleito que ambos gobiernos mantienen con una empresa multinacional con intereses en ambas regiones y en otras partes del globo, donde sus burguesías pretenden seguir manteniendo sus posiciones preponderantes en materia de políticas económicas y sociales.
   Los otros actores de esta novela nacional y popular también son acordes con esta sintonía argumental. Salvo contadas excepciones (entre ellos la Coalición Cívica y el PRO) los partidos de la oposición en Argentina acompañan la decisión gubernamental de la “recuperación de la soberanía petrolera”. El socialismo, el radicalismo y Proyecto Sur, con diferentes argumentos, sostienen que la decisión tomada es acertada y totalmente necesaria. Sirve de ejemplo la discusión hacia dentro del radicalismo sobre el tema, y donde tras acalorados debates, se lograron imponer los sectores encabezados por históricos dirigentes en sintonía directa con la tradición del partido de que sea el Estado quien tenga el control de YPF, sobretodo teniendo en cuenta que fue durante la presidencia de Yrigoyen donde se fundó la empresa en cuestión.
   En esta línea a favor de las medidas del gobierno hay que ubicar a sectores que no hace mucho tiempo eran enemigos confesos. Atrás parecen haber quedado las disputas por la retenciones móviles donde todo los dueños de campos se encolumnaban en un solo cuerpo en su disputa con el gobierno para ver quien se hacía cargo de los aranceles a las exportaciones. Aunque a algún desprevenido le cause asombro hasta el mismo Biolcati, lo más rancio de la derecha latifundista argentina, está a favor de las medidas del kircherismo. Para el presidente de la Sociedad Rural Argentina “Que YPF sea estatal no está mal para nada”. ¿Atrás quedaron las disputas insalvables entre el gobierno y el campo? No, para nada, la respuesta hay que buscarla en otra cita de Biolcati, “hoy nosotros no conseguimos gas oil para avanzar con la cosecha”. Y como el principal comprador de granos hoy es China y no la Comunidad Europea la nacionalización de YPF no es contraproducente para los sectores del campo, ¡y que mejor que acompañar un gesta patriótica y nacional! Hipócritas.
    Por último destacar que esta tan mentada “recuperación” de YPF le dio nuevos aires a la pelea interminable que mantienen Clarín, La Nación y Perfil en el contexto de la Ley de Medios. Cuando parecía agotarse la operación de desgaste contra Boudou, el culebrón de la expropiación les dio nuevos argumentos para continuar su lucha sin cuartel contra el gobierno nacional, encolumnándose acríticamente con los intereses de Repsol y el gobierno español. En ese contexto es que se entienden las “notas de color” sobre la expulsión de argentinos de los bares españoles o sobre la cancelación de viajes de negocios.
   Hasta acá un breve recorrido por los contrastes discursivos que a partir de una acción concreta nos muestra el capitalismo. Y por más que se nos presenten como modelos antagónicos, todos ellos mantienen la misma raíz estructural que le da sustento ideológico al capitalismo como sistema relacional: la opresión en el plano social, la explotación en el plano económico, la legitimación en el plano simbólico.
Autor: Gastón
Publicado en: Libertad!, Buenos Aires, mayo de 2012.

miércoles, 18 de abril de 2012

Plataformismo anarquista: Intentos vanos de anarquizar la burocracia


Dentro de lo que se conoce comúnmente como anarquismo existen diversas corrientes, esto corresponde a un hecho más que esclarecido, casi en su totalidad comparten visiones acerca de la practica y defensa de la libertad individual y colectiva, el rechazo de cualquier forma de dominación y control, al igual de los mecanismos en los cuales se sostiene el engranaje social a lo largo de la historia. Uno de estos corresponde a la praxis política-partidista, la cual es percibida con un desprecio total, a excepción de una postura que de anarquismo solo tiene el nombre: el plataformismo anarquista.

Es de suma importancia reconocer que el periodo histórico donde nace el plataformismo, corresponde a un momento en el cual la revolución rusa, ilusiona a un segmento de supuestos “anarquistas” (la misma que encarcela, tortura, y asesina a los ácratas), en este escenario donde un nace la propuesta de conformar un tipo de organización la cual entre en el juego de los partidos políticos, es decir que cuente con una estratificación, división de las tareas, militantes, un programa de acción, un comité ejecutivo, etc. Este tipo de organización hace fácil la tarea de percatarse el porqué el plataformismo en si contiene los mismos añejos vicios, de los grupos de izquierda y en general de todos los segmentos que intentan ostentar cuotas de poder. La posición de las tendencias plataformistas con respecto al problema social apunta a la caracterización de este como un cuestión de naturaleza política, lo que en si contrasta con lo afirmado por los anarquista a lo largo de la historia quienes afirman que el aspecto donde surgen las dificultades, corresponde a una arista de carácter social, lo que no descarta que el problema es impulsado a través del ámbito político, sin embargo este es una consecuencia de la estructura de la sociedad.

El plataformismo se dirige en contra de las hojas, no de la raíz. Con respecto a la orgánica plataformista. Uno de los puntos postulados por el plataformismo que más se asemeja con los partidos políticos convencionales (y uno de los más despreciables) es la idea del desprecio y marginación del individuo como concepto y ser autónomo. En lo relacionado con el ámbito conceptual, remplaza la figura del individuo por la del militante, siguiendo la misma línea que los demás partidos, es este punto donde se crea una brecha con respecto a otras tendencias anarquistas, al adoptar el lenguaje tradicional de la política partidista y por consiguiente las lógicas de relación. El militante vive de la organización, sin esta el no puede existir, es un extensión de esta, el individuo es antagonista a este concepto, corresponde a un espacio y un ser autónomo. En lo que respecta a la figura del militante este se ve sujeto, a lo que se comprende como la “responsabilidad colectiva”, es decir toda la organización es responsable de los actos cada uno de los militantes, como también los militantes son responsables de la actividad de la organización, nuevamente la figura del individuo y su responsabilidad son desechados, por un militante cual se convierte en un instrumento de la organización, además de emplear una lógica de control. Uno de los puntos del plataformismo que lo diferencia más de las demás líneas de la anarquismos (si es que el plataformismo puede ser tomado como una de estas) es la idea de un comité ejecutivo, este tendría la misión de dictar la dirección ideológica y orgánica a los militantes de “base” (quienes solo deben aceptarlas o de lo contrario abandonar la organización), sin embargo es iluso pensar que un comité ejecutivo se puede sostener por si mismo, estos necesitan una serie de mecanismo en los cuales respaldarse, lo que de una forma u otra desencadenarían en una burocracia. El comité ejecutivo es el que plantea, impone e imparte las tareas, nuevamente el poder se centraliza ya no en torno a una clase social, sino en la dirigencia. Las bases solo son un instrumento para llevara a cabo las ideas de un comité central. Los anarquistas se oponen a la materialización del poder, a la concentración del mismo, a las elites. Nuevamente el plataformismo muestra su cara reformar el concepto de anarquía a un espacio donde se gestan e impulsan las relaciones de poder. Con respecto al rol de vanguardia admitida. El plataformismo dentro de sus postulados acepta la idea de una “vanguardia revolucionaria”, la cual dirija a las “masa”. Nuevamente un concepto del leninismo se cuela dentro de la organización y planteamientos de la plataforma (no olvidemos que esta vanguardia esta sujeta al comité ejecutivo). La concepción de direccional los deseos de las “masas”, bajo las ideas y acciones de una minoría, históricamente ha representado la perpetuidad de estas minorías.La cualidad de una vanguardia corresponde a la comprensión de los procesos de creación de conciencia dentro de las “masas”, sin embargo en el transcurso de este proceso es la vanguardia activa la cual se expresa en su representación, sin embargo ¿como una vanguardia pretende conocer las necesidades de las masas?, ¿en qué instante los procesos de creación de conciencia terminan?Se habla de que la razón de acción de una “vanguardia activa” corresponde a ser la “conciencia del proletariado” ¿Cuál es esta conciencia? Las tendencias plataformistas y de síntesis en general, atribuyen en si una figura idealizada de las cosas, es atribuir cualidades a cosas o sujetos según las propias necesidades de la organización. Nuevamente nos asaltan preguntas relacionadas acerca del grado de conciencia del proletariado que puede ser percibida por el organismo de la “vanguardia activa”. Es bastante fácil deslumbrar esta interrogante. En simples palabras la vanguardia solo acepta las condiciones aptas para su subsistencia y funcionamiento conforme a la idealización del individuo esperado. Dentro del “manifiesto comunista libertario” existe un fragmento el cual nos llamo la atención, el cual recoge la metodología de control-partidista en la que se basa la plataforma, este corresponde a: “defender la revolución de los sectores contrarrevolucionarios, contra los indecisos, e incluso contra ciertas categorías sociales explotadas atrasadas (como ciertos sectores campesinos, por ejemplo)”. Nuevamente el motor de la plataforma se hace presente: el control. La actividad revolucionaria dispara en contra de todos los frentes desde los sectores “contrarrevolucionarios”(donde se encuentran los anarquistas que rechazan su modelo de organización, como a la vez el de acción) hasta las “categorías sociales atrasadas” (entendiendo a estas como los grupos que no sirven a la revolución).

El planteamiento de la plataforma no es muy distinto al usado por Robespierre, en el periodo del terror durante la revolución francesa y la metodología de los bolcheviques (nuevamente se cuela en leninismo). Se acaba con todo disidente, e inclusive contra los “indecisos”, táctica militarista-Estatal en sí. La materialización del poder se presenta otra vez con una intención de crear una paranoia, de consolidar el control de un grupo que podría ser mayoritario o su supuesta voz: la vanguardia activa. El plataformismo no es más que el resultado de un anarquismo viciado con una orgánica marxista y conceptos de acción leninistas, por lo que no es sorprendente asimilara a esta con métodos de control entre sus adherentes. El plataformismo no es más que un vago intento por reformar el anarquismo (no la anarquía, entendemos que esta es irreformable) para hacerla digerible a un sistema en el cual se basa en la consolidación y una supuesta perpetuidad del poder y la dominación.

Publicado en: El Amanecer, Chillán, Chile, enero de 2012

jueves, 22 de marzo de 2012

EL CAPITAL O LA TIERRA

Ya desde el 2004 se realizan en las sierras de Famatina -norte de La Rioja- investigaciones por parte de Barrick Gold Corporation, buscando diversos minerales, en especial oro. La respuesta de los pobladores existe desde el mismo momento, acusando a la empresa de liberar, mediante explosiones mineras, metales pesados como arsénico y plomo, entre otros, afectando negativamente el ecosistema para siempre ya que estos metales pesados quedarían depositados en diques, contaminando el agua aún después de cerrada la mina.

A mediados de 2011 la empresa Osisko adquirió el desarrollo del Proyecto Famatina.
Este proyecto cubre 40 km cuadrados de una zona rica en oro, con una reserva probada y probable de 8.97 millones de onzas de oro. Poco importa si estas empresas son de Canadá, Argentina u otro país, la naturaleza no tiene fronteras así como la clase dominante que destruye el planeta tampoco la tiene. Si se queda el dinero en el país o "se lo llevan", poco cambiaran nuestras vidas de trabajadores o desocupados. Nosotros tampoco tenemos patria; los explotados, oprimidos y contaminados de todo el mundo son nuestros hermanos y los responsables de este sistema mundial vengan de donde vengan o vayan a donde vayan son un obstáculo para una vida que puede ser mejor, aunque nos digan que todos somos “ciudadanos” o “argentinos”.

Al grito de "El Famatina no se toca" y de "Agua sí, oro no", una gran cantidad de personas, organizadas en asambleas, vienen realizando un corte permanente en el camino de entrada de la mina “La Mejicana” en el cordón montañoso de Famatina, para bloquear la entrada a la empresa Osisko, impidiendo así el comienzo de las operaciones de exploración.

“En la figura que se llama oximorón, se aplica a una palabra un epíteto que parece contradecirse; así los gnósticos hablaban de una luz oscura; los alquimistas, de un sol negro” manifestaba Jorge Luis Borges en “El Zahir”. A los “oximorones” presentados por Borges podríamos agregarle “Capitalismo Sustentable” o “Inteligencia Militar”. Quedémonos con el primero.

La producción capitalista es intrínsecamente depredatoria con el medio en que se desarrolla. Desde la génesis misma de este sistema perverso, la explotación de elementos naturales tenidos en cuenta como meros “recursos” (carbón, caucho, petróleo entre los primeros) es una constante que arrasa biodiversidad por doquier.

Desde hace alrededor de 30 años surgieron las primeras voces alertando sobre la vía hacia al colapso que significaba la continuidad del capital; pacifistas, liberación animal, movimiento antinuclear, ecologistas en general, dieron el primer paso para una problemática que pronto tuvo que integrar la discusión revolucionaria. Si hace 30 años se decía que el mundo y su diversidad natural y cultural iban camino hacia a la destrucción, hoy ya la estamos viviendo.

En la región argentina, como país casi exclusivamente agroexportador, la modificación de biomas ha sido constante desde finales del siglo XIX. La región pampeana ha sido modificada en más de un 90% como causa de la explotación agropecuaria. Desde los años del menemismo la introducción tecnócrata al agro argentino llevó además a un nuevo monopolio sobre la tierra, esta vez no solo en manos de familias oligárquicas sino también con grupos económicos multinacionales como Monsanto o Dreyfuss imponiendo el cultivo de soja transgénica donde estas empresas proveen desde la semilla al glifosato, que envenena yuyos indeseables así como millones de seres humanos en la región argentina que mueren de cáncer. Desde hace alrededor de 10 años, además de la región pampeana, se incluyó la zona del monte santiagueño y la selva de las Yungas en el Chaco Salteño al proceso de sojisación arrasando millones de hectáreas de selva de una de las regiones con mayor biodiversidad de Sudamérica además de expulsar a campesinos, criollos e indígenas, que practican -o más bien practicaban- una explotación agraria a pequeña escala y sin perjudicar de manera significante el medio natural. 200 millones de litros de glifosato son vertidos por año en toda la región sojera.

Los montes y selvas del Litoral tampoco se han salvado. La provincia de Santa Fe perdió más de 100.000 hectáreas de sus bosques en los últimos 15 años, aumentando la cantidad de casos de cáncer en sus habitantes. Niveles alarmantes. La provincia de Misiones de la mano de la explotación maderera, en muchos casos ilegal, es decir el llamado tráfico de maderas, perdió casi el 50 % de su selva lluviosa. Esto, en consecuencia, lleva a aumentar los cordones de pobreza de la región metropolitana donde estos habitantes llegan a vivir de la dádiva estatal, de la prostitución, o del cirujeo aumentando la marginalidad que luego es reprimida.

En la región del Perú desde 2009 cientos de miles de personas enfrentan la explotación de la Amazonía y por su condición de explotados indígenas fueron tratados por su presidente de “ociosos que piensan llevarnos a la irracionalidad y al retraso primitivo”, lo mismo que dicen los burgueses de todo el mundo cuando el proletariado defiende la vida contra el avance capitalista. Pareciera que hay que progresar a toda costa, aunque nuestra vida se vaya en ello. Así y todo actualmente en todo el cordón cordillerano que va de Neuquén hasta Jujuy se han levantado miles de personas en contra de la megamineria. Pocas veces es tan patente el antagonismo extremo entre el Capital o la Vida. Imaginemos si no dejaríamos instalar estas máquinas de muerte en ninguna parte aunque sea una “megamineria saludable”. Porque no queremos morir de cáncer por tomar agua contaminada con plomo y cianuro o que las tierras terminen yermas y deshabitadas.

La obsecuencia oficialista que puso el grito en el cielo por las papeleras en Gualeguaychú ahora sale a justificar el genocidio por envenenamiento que su gobierno quiere llevar adelante. La oposición que hace la vista gorda con situaciones iguales de graves en otras partes, toma la bandera de Famatina. La miseria del progresismo y la izquierda propone la nacionalización de las mineras o en el mejor de los casos la “gestión obrera”. Parecen no entender que el envenenamiento y la destrucción ambiental provocada por el capitalismo seguirán por más que icen el trapo celeste y blanco todos los días o las montañas sean reducidas a polvo “bajo control obrero”.

Cada fracción burguesa intenta competir en función de su interés particular, pero para nosotros se trata de la calidad de vida en este planeta. La lucha antiminera es una lucha legítima contra el Capital y si no se deja seducir con los cambios para-que-nada-cambie, recuperaciones o refor
mas, se profundizará siendo la negación a todas las formas que este puede tener. La llamada “megaminería” o demás desastres naturales motivados por la codicia y el progreso capitalista no son anomalías o hechos aislados, son la vía correcta que toma la ganancia sobre la vida.

No es no. Es la lucha por vivir.


Publicado en:
La Oveja Negra Nº 2, Rosario, Argentina, marzo de 2012

sábado, 10 de marzo de 2012

LEY ANTITERRORISTA

En el presente apartado no buscamos hacer una crítica del concepto de “Ley”, ni centrar nuestro análisis en el marco jurídico que lo sustenta ya que nuestra visión y posición como anarquistas es clara y contundente: la Ley como figura legal es la materialización del Poder, su excusa que delimita derechos y deberes ante un ente abstracto, artificial llamado Estado.

Por el contrario, con estas breves líneas pretendemos informar cuáles son los cambios sustanciales en la legislación vigente, qué se busca con ellos y quienes pueden caer bajo su órbita.

Esta nueva reforma del Código Penal Argentino tiene su sustento ideológico en las directivas que el Departamento de Estado Norteamericano tiene para los países denominados como “emergentes”. El ente encargado de bajar línea es el llamado Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), institución que junto a otros organismos económicos trasnacionales (léase, por ejemplo, FMI o Banco Mundial), son los encargados de encauzar los objetivos de “seguridad internacional” que el gobierno de los Estados Unidos viene formulando a partir de los documentos Santa Fé I y II.

Básicamente la nueva Ley Antiterrorista gira en torno a dos ejes: por un lado endurecer las penas para “quienes cometan actos terroristas”; y por otro, prever castigos penales para aquellas personas que financien actividades clasificadas como terroristas.

En el nuevo cuerpo de la Ley “se derogan los artículos 213 ter y 213 quater de la ley anterior e incorpora a la parte general del Código un agravante para cualquier delito penal. Por lo tanto, se considerará como terrorista el delito que tipificado en el Código Penal sea cometido “con finalidad terrorista”. Ya no será necesario ser parte de una “organización” o “grupo organizado”, por lo que un acto individual puede ser considerado terrorista. La “finalidad terrorista” se desprende del artículo propuesto como 41 quinquies, que dice: “cuando alguno de los delitos previstos en este Código hubiere sido cometido con la finalidad de aterrorizar a la población, la escala penal se incrementará en el doble del mínimo y del máximo. Si la finalidad fuese la de obligar a las autoridades públicas nacionales o gobiernos extranjeros o agentes de ouna organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo, se aplicará la misma escala, siempre y cuando no se trate de un derecho constitucional.”

Por último, “será reprimido con prisión de cinco a quince años y multas de dos a diez veces el monto de la operación, el que directa o indirectamente recolectare o proveyere bienes o dinero, a sabiendas de que serán utilizados en todo o en parte para financiar la comisión de un delito que tuviera como finalidad prevista independientemente de su acaecimiento.”


El gobierno kirchnerista estrena su flamante Ley Antiterrorista

El Estado es el monopolio del poder, es el terror institucionalizado. Terroristas son sus gobiernos y su clase política



Publicado en: Libertad! Nº 60, Buenos Aires